El conflicto por los tubos para el gasoducto a Río Negro expuso, una vez más, la fractura entre Javier Milei y el establishment empresarial. Detrás de la licitación ganada por Welspun y del enojo de Techint se juega una disputa más profunda: desconfianza mutua, reproches acumulados y un vínculo roto desde antes de la llegada del libertario al poder. Ni la magnitud de las inversiones en Vaca Muerta ni los intereses compartidos logran cerrar una brecha política y cultural que atraviesa al Gobierno y al círculo rojo, y que parece destinada a seguir marcando la dinámica del poder económico argentino. Leer más
